Siempre que se ha mantenido una relación sentimental que se decide romper hace falta un periodo de aclimatación a la nueva situación.

Cuando rompemos una vinculación con alguien, nos enfrentamos a la situación de seguir viendo a esa persona, aunque el tipo de relación adquiera otro carácter o dejar de verla por completo.

En el hipotético caso de que rompiésemos con la dependencia económica de nuestros padres, podríamos seguir viéndoles sin ningún problema, sin duda es aconsejable. En el caso de una relación de pareja son muy pocos los casos en que esto puede hacerse, al menos en un tiempo cercano. En esta situación se desarrollan otro tipo de sentimientos (por ejemplo los celos de pareja), que lo hacen complicado y doloroso.

Según la mayoría de las experiencias, lo más adecuado es establecer un alejamiento temporal hasta que cada persona adquiera su individualidad y deje de ser dependiente de la otra. Este tiempo es variable. Incluso en muchos casos, ni siquiera tiene sentido el volver a entablar cualquier tipo de contacto debido a que la amistad no es posible o no apetece. Hay que ser consciente de qué es lo que nos lleva a querer volver a ver a antiguas parejas, si el deseo de recuperar y desarrollar la amistad o el deseo de volver a los viejos tiempos como pareja.

¿Es adecuado el sexo con antiguas parejas?

Es muy difícil que una vez que se ha mantenido una relación de pareja la ruptura pueda dar lugar a simples contactos sexuales que no impliquen más que sexo.

Todos tenemos memoria y en ella lo emocional queda profundamente marcado. Al volver a tener un contacto físico de este nivel se ponen en juego recuerdos, deseos, esperanzas…, y el momento agradable del sexo nos lleva a recordar las cosas positivas de la relación perdida.

El mantener este tipo de contacto no hace sino prolongar la agonía y entorpecer con la independencia. Después de pasado el clímax y en la ausencia de esa persona, nos damos cuenta casi siempre de que hemos retrocedido los pasos que pudiésemos haber avanzado hacia nuestra independencia.

Lo más adecuado es ser tajante en este tema y no proponer (o no aceptar las proposiciones) este tipo de encuentros. En este momento somos muy vulnerables y no podemos encajar demasiado bien las consecuencias de estos actos, por lo que debemos protegernos: en este momento, nosotros somos lo más importante para sacarnos a flote.

En los casos en que la relación perdida se ha convertido con el tiempo en una verdadera relación de amistad, puede ocurrir que se mantengan relaciones sexuales sin que exista este dolor. Aún así, es difícil ser amigos, tener sexo y haber compartido una relación de pareja sin que la situación, más tarde o más temprano, acabe por complicarse.


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