Sexo y cáncer son palabras que rara vez se pronuncian en la misma oración, pero deberían…

Después de que finaliza el tratamiento, muchos supervivientes de cáncer experimentan cambios sexuales que, si no se abordan a tiempo, pueden convertirse en problemas a largo plazo.

Si bien la sequedad vaginal es un efecto secundario común para las mujeres supervivientes de cáncer y la impotencia a menudo afecta a los hombres, ambos sexos pueden experimentar pérdida de la libido, dificultad para lograr y mantener la excitación y dolor durante y después de la actividad sexual.

Estos cambios sexuales físicos a menudo van acompañados de fatiga, lo que hace que los supervivientes reduzcan la frecuencia con la que mantienen relaciones sexuales o que eviten la actividad sexual por completo. Emocionalmente, muchos supervivientes de cáncer experimentan cambios en su identidad, su imagen corporal y sus roles en las relaciones, lo que genera angustia, ansiedad e incertidumbre sobre su futuro. Esto puede exacerbar los cambios sexuales físicos creando problemas de calidad de vida a largo plazo. Para comprender mejor estas preocupaciones sexuales y cómo podemos abordar las necesidades no satisfechas, sexólogos de la Universidad de Sydney realizaron encuestas en línea y entrevistas cualitativas con supervivientes de cáncer.

Una historia de dos

«Tuvimos cáncer … es una historia que afecta a los dos componentes de una pareja», explicó Janette, superviviente de cáncer de mama. Las parejas de los supervivientes de cáncer experimentan cambios sexuales similares, informando una disminución de la actividad sexual y la satisfacción asociada con el deterioro de la salud de su pareja.

Desafortunadamente, a menudo se sienten incómod@s expresando sus preocupaciones sexuales por temor a presionar al superviviente y parecer poco solidario.

Es posible que no sepan que el superviviente de cáncer está experimentando estos cambios sexuales y, a su vez, interpreten la evitación de la actividad sexual y la intimidad como un rechazo.

La mayoría de las medidas de apoyo descuidan las necesidades de las parejas, lo que puede hacer que se sientan aislados e incapaces de hacer frente a la situación.

Silencio

Con demasiada frecuencia, los supervivientes de cáncer y sus parejas evitan hablar sobre los cambios sexuales que están experimentando. Los supervivientes pueden sentirse culpables preocupándose por su vida sexual cuando se sienten afortunados por haber sobrevivido al tratamiento contra el cáncer. A medida que pasa el tiempo, los hábitos cambian y estas parejas pueden acostumbrarse a una relación sin intimidad o sexo, suponiendo que esta sea la nueva normalidad. Los roles como amantes evolucionan en cuidadores y supervivientes. El silencio es un problema en casa y en el hospital. El personal sanitario puede sentirse incómodo o avergonzado al preguntar a los pacientes sobre su bienestar sexual, mientras que los pacientes a menudo no piensan que deberían plantear estas preocupaciones al personal sanitario. Una nueva investigación realizada entre supervivientes de cáncer de mama muestra que el 43% quería aprender más sobre por qué ocurren los cambios sexuales y un 44% sobre cómo manejarlos después del tratamiento. El 37% de estas mujeres buscaron apoyo en la lectura de libros y el 34% lo hicieron en Internet mientras tan solo el 19% recurrieron a sus oncólogos para tratar este tema.

La ayuda está aquí

La buena noticia es que existen estrategias y tratamientos que pueden controlar estos cambios y mejorar el bienestar sexual. Sabemos lo que funciona en base a investigaciones previas dentro del campo de la terapia sexual y la psicooncología. Las estrategias médicas como las bombas de pene o los dilatadores vaginales pueden ayudar a controlar los efectos secundarios sexuales después del tratamiento. Las parejas pueden probar posiciones sexuales alternativas para acomodar el dolor, la incomodidad y los cambios en la imagen corporal. El entrenamiento en habilidades de comunicación es un componente clave en la mayoría de los tratamientos. El objetivo es mejorar la capacidad de las personas para hablar sobre sus preocupaciones sexuales y afirmar sus necesidades en este sentido. Para mejorar la intimidad y aliviar las ansiedades de rendimiento, una técnica conductual llamada enfoque sensorial también puede ayudar. El enfoque sensorial implica tres etapas durante las cuales las parejas se abstienen de tener relaciones sexuales y se centran en las sensaciones físicas de tocarse y comunicar cómo y dónde experimentan placer. Si bien estas estrategias pueden ser útiles, requieren práctica, paciencia y perseverancia. «Es un ajuste … no es solo un impulso del momento», compartió Glenn, un sobreviviente de cáncer de próstata.

Desafortunadamente, la mayoría de los sobrevivientes de cáncer no saben qué, dónde y cómo obtener ayuda. La falta de acceso a médicos y consejeros que saben cómo tratar o manejar los efectos secundarios sexuales es una barrera primaria.

Adaptarse a los cambios sexuales después del cáncer puede ser un desafío, pero con el apoyo adecuado, los supervivientes y sus parejas pueden tener una vida sexual satisfactoria.


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