En pleno siglo XXI, el uso de la tecnología es tan cotidiano para nosotros como hablar desde un, cada vez más ligero, aparato móvil con alguien que está a kilómetros de nosotros. En poco tiempo, hemos aprendido a disfrutar de las ventajas de estos aparatos. Sin embargo el uso de la tecnología en el sexo sufre un tratamiento diferente.

Los tabúes sobre determinados temas sexuales han permanecido, y permanecerán un poco más, en la sociedad.

Por eso, algunas mujeres tienen reservas ante el uso de un vibrador. Algunas piensan que no es algo natural, que no es necesario o temen que el vibrador se convierta en una muleta sexual y nunca puedan librarse de él.

Lo cierto es que excitarse y provocar una reacción orgásmica por mediación de un vibrador es, en cuanto a experiencia física, tan básica y natural como la obtenida por otras formas de autoestimulación.

No se debe olvidar que hay alguien detrás de la máquina y quien controla el vibrador es usted o su pareja.

Recuerde que el uso del vibrador no tiene como función exclusiva la masturbación en solitario. También puede usarse, si uno lo desea, como complemento a los juegos sexuales de la pareja.

Algunos hombres disfrutan de la estimulación del vibrador en sus genitales. Otros encuentran la vibración demasiado intensa. De cualquier forma, casi todas las parejas pueden encontrar una aplicación placentera.

¿Qué es exactamente un vibrador?

Básicamente es una máquina relativamente pequeña, que se puede sostener con la mano y que vibra con un ritmo rápido y constante. Pueden estar alimentados con pilas, o bien conectados a la red y vienen en tamaños y formas diferentes. Algunos están preparados para vibrar a distintas velocidades.

Cuando uno se estimula manualmente los genitales, frota, acaricia y masajea, es decir: lo mismo que hacen los vibradores, con la diferencia de que los vibradores lo hacen con mayor rapidez, de forma más continua, puesto que no se cansan y con mayor intensidad.

¿Cómo encontrar el vibrador adecuado?

Los vibradores (a menudo llamados aparatos de masaje) se venden en muchos sitios, como farmacias, grandes almacenes o en sex-shops.

Las cualidades que debe tener en cuenta es si es fácil de sostener, si se adapta bien a su mano… Si le es posible, ponga en marcha los modelos que le interesan para poder percibir las vibraciones. Algunos modelos le harán sentir mejor que otros.

Compre un aparato sólido, seguro, no demasiado ligero (hace falta que el motor sea lo suficientemente potente, lo que suele implicar no demasiada ligereza en cuanto a su peso), silencioso y fácil de manejar.

Si le produce demasiada vergüenza ir en persona a adquirir su vibrador o simplemente no quiere moverse de casa, Internet ofrece un gran surtido de este producto y puede comprarlo sin moverse de casa.

Cómo usar el vibrador

Cada vibrador dispondrá de unas cualidades diferentes, algunos incluirán complementos y su uso variará ligeramente, consulte en el lugar donde lo adquirió o lea las indicaciones que aparezcan las instrucciones de uso del aparato.

Tenidas en cuenta estas diferencias, disponga el ambiente habitual que utiliza para su tiempo de masturbación, puede aplicarse aceite o lociones en el cuerpo, pero jamás use el vibrador en el agua ni con la piel mojada.

Comience a recorrerse el cuerpo con él, explorándose la cara, el cuero cabelludo, el cuello, los hombros, brazos y manos, los pechos y el resto del cuerpo. Después de un rato, cuando se sienta ya muy excitada, pruebe con los genitales.

Tal vez le sorprenda la intensidad de las vibraciones, especialmente en la proximidad del clítoris. Ensaye variando la presión, los movimientos y la ubicación del vibrador.

Tras este tiempo de prueba ya habrá descubierto las nuevas sensaciones que desata el vibrador, para algunas mujeres la estimulación directa de zonas tan sensibles como pechos y clítoris. Si es su caso, la próxima vez pruebe con toques muy leves, a penas un roce.

Si tiene los genitales especialmente sensibles, puede tratar de estimularse a un lado del clítoris o a través de una prenda interior. Poco a poco su cuerpo podrá tolerar una estimulación más directa.

Algunas veces puede ser cómodo suavizar la intensidad aplicando el vibrador sobre una toallita. En ese caso, fíjese que en que la toalla al vibrar no absorba la lubricación vaginal, porque eso podría causarle enrojecimiento, irritación y escozor genital.

Recuerde que el vibrador por si solo no le va a producir un placer inmediato, al igual que en la masturbación manual, utilice sus fantasías y relatos eróticos habituales. Deje que las caderas y todo el cuerpo se muevan con el mismo ritmo del estímulo, no contenga el aliento: respire profunda y sonoramente a medida que la tensión de su cuerpo va en aumento.

Un tiempo razonable de estimulación pueden ser quince minutos de estimulación las tres primeras veces; luego pruebe quince a treinta minutos. Luego llegue al tiempo que su cuerpo le pida.

Es natural que uno tenga ciertas reservas antes de intentar algo nuevo, sobre todo si estas novedades se implantan dentro del censurado placer sexual femenino. Sin embargo, cada día la mujer conquista nuevos territorios de los que legítimamente debiera ser participe, y el disfrutar de su sexualidad ha sido una de sus recientes victorias.

Con el tiempo, puede que llegue un día en el que el uso del vibrador, se contemple como algo tan natural, como el de otros artefactos eléctricos; como algo práctico que uno usa a veces para simplificar la vida y hacérsela más placentera e interesante.



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