El interés de los adolescentes por las relaciones sexuales es muy grande, pero pocas veces hablan de ello con su padres o maestros. Sin embargo, la juventud recibe día a día mensajes eróticos desde varios frentes y, a veces, les exige tomar opción por un asunto para el que, según las encuestas, no siempre están preparados. La sexualidad es uno de las parcelas de su vida que también despierta en estos años.

Los cambios físicos que se producen en la pubertad condicionan la aparición del interés por la sexualidad, algo que desde pequeños han visto presente en muchos actos, pero que ahora toma una fuerza especial. Los jóvenes comienzan a tener relaciones sexuales como fruto, casi siempre, de una relación afectiva. Aprenden a masturbarse y a hablar de sexo con bastante más libertad que lo hacían sus padres y también ha cambiado su concepción de la sexualidad, a pesar de que como ha ocurrido en generaciones anteriores, sigue siendo un tema del que no suelen hablar con sus progenitores.

¿Cómo son sus relaciones?

Son frecuentes los amores fogosos y efímeros, breves aunque a veces muy íntimos. De hecho, diversas encuestas demuestran que las primeras relaciones sexuales acontecen por primera vez en la vacaciones de verano.

Sin embargo, entre los adolescentes la fidelidad es un valor en alza. Son monógamos, pero monógamos seriados: mantienen relaciones con una sola pareja generalmente por un periodo corto de tiempo para pasar luego a otra relación. Y la infidelidad está muy mal vista. Atrás quedaron los galanteos de los años ochenta e, incluso, ven con muy malos ojos los escarceos de sus padres.

La sexualidad en los chicos

Durante la pubertad temprana, el despertar sexual se acompaña de erecciones y eyaculaciones nocturnas, con frecuencia, estas eyaculaciones son producto de sueños eróticos.

¿Qué les preocupa?

1- Especialmente la relación entre orinar y eyacular. Piensan que al mantener una relación sexual es posible orinar en el momento del orgasmo. Hay que decirles que eso no es posible, porque una válvula detiene el flujo urinario antes de la eyaculación.

2- El tamaño del pene.

3- Tener un testículo más grande que otro, una asimetría totalmente normal.

La sexualidad en los chicas

En las niñas el despertar de la sexualidad es un fenómenos bastante más difuso. Sus órganos sexuales están más ocultos y las vivencias erógenas o sensuales aparecen de forma gradual y con menos ímpetu.

Sus fantasía sexuales no suelen tener contenidos tan genitales como las de los chicos.

¿Qué les preocupa?

1-Muchas niñas tienen una imagen confusa de lo que son sus genitales y, con frecuencia, adoptan actitudes negativas hacia ellos.

2- La menstruación es siempre un importante foco de dudas. Hablar con ellas de la forma más explícita posible incluso antes de que tenga su primera regla les ayuda a ahuyentar los fantasmas.

Los cambios corporales

La infancia finaliza cuando se producen ciertos cambios físicos que anuncian lo que será la edad adulta. Es una etapa de rápido crecimiento en la que maduran los órganos sexuales y aparecen los denominados caracteres sexuales secundarios.

Los caracteres sexuales secundarios en los chicos son: vello en el pubis, en las axilas, en el rostro y en el cuerpo en general. También se producen cambios en la voz.

Los caracteres sexuales en las chicas son: vello en el pubis y en las axilas, aumento de la profundidad y anchura de la pelvis, y aumento de los senos.

A esta primera etapa se la denomina «pubescencia», y no se relaciona directamente con la capacidad reproductiva y tras dos años aproximadamente, finaliza en la pubertad, donde ya sí se es sexualmente maduro y capaz de reproducirse.

En los chicos, esta capacidad reproductiva comienza con la presencia de esperma en la orina, que aparece aproximadamente en uno de cada cuatro varones de quince años. En las chicas se relaciona con la aparición de la menarquía, el primer periodo menstrual, aunque puede que no se sea fértil hasta transcurridos los primeros ciclos.

Los adolescentes muestran mucha preocupación por su aspecto físico. Los adultos que se consideran atractivos en la adolescencia tienen mayor confianza en sí mismos que los que no lo hacían. Esto cambia a mediados de los cuarenta años. Es importante destacar que los jóvenes quieren madurar al mismo tiempo que sus compañeros, sobre todo es importante para aquellos chicos que maduran con retraso.

Los cambios corporales que experimenta el cuerpo de los adolescentes les dota de la capacidad reproductiva. Esto no implica que se sepa hacer un buen uso de la sexualidad, pues ésta abarca un concepto mucho más amplio.

El adolescente suele experimentar una extrañeza respecto a su nuevo cuerpo y sus nuevas sensaciones, en ocasiones tiene sentimientos de culpabilidad debido a que le es difícil el controlar sus impulsos sexuales dentro de las normas sociales, la curiosidad por lo sexual puede llegar a convertirse en una obsesión y también el llevarla a la práctica. Todo esto le puede llevar a iniciar un contacto con la sexualidad que en algunas ocasiones puede ser inadecuado.

Existen unas reglas básicas para la correcta sexualidad: debe ser deseada, no debe dañar a nada ni a nadie y debe ser practicada con los medios de protección necesarios (para evitar enfermedades de transmisión sexual o un embarazo no deseado) y con la información necesaria.

El conocimiento del sexo suele iniciarse en la masturbación, práctica habitual y completamente natural, y suele proseguirse de la experiencia con otras personas, bien del otro sexo, bien del mismo (sin que necesariamente se sea homosexual). Esta sexualidad incipiente, como cualquier otra, puede estar acompañada de otros sentimientos (pasión, amor…) o desarrollarse simplemente como experiencia. No puede decirse que una de ellas sea mejor, aunque hablando en términos de satisfacción, suele ser más gratificante el sexo con amor. Cualquiera de ellas sirve, en todo caso, para que el sujeto aumente su desarrollo personal.

Los riesgos más frecuentes en esta época son debidos a la falta de información. Enfermedades y embarazos no deseados pueden ser evitados con la correcta educación que, lamentablemente, no siempre ofrece la sociedad. Por ello es recomendable que el propio adolescente se haga autodidacta en esta cuestión.



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